Diseñado para el rigor que la institución necesita.
El dinero se queda en la cuenta de la institución, cada operación con firma electrónica válida, y todo cumple con el RGPD.
El dinero, en la cuenta de la institución
Ankla no guarda ni mueve el dinero de quien paga. El cobro llega directo a la cuenta de la institución.
Cada institución, aislada
Ningún colegio puede ver los datos de otro. La separación está a nivel de base de datos, no solo en la pantalla.
Un registro que no se puede cambiar
Cada operación del contrato queda guardada con un sello digital. Nadie puede modificarla ni borrarla después.
Firma electrónica con validez legal
Los contratos se firman con un proveedor oficial de firma electrónica (norma europea eIDAS), que guarda el original certificado.
Responsabilidades claras
La institución manda sobre esos datos personales. Ankla solo los trata por encargo suyo y bajo contrato.
Dentro de las normas
Funcionamos con las normas que se aplican a los contratos entre particulares y a los cobros bancarios europeos (SEPA).
El dinero no pasa por nosotros.
Cada institución cobra en su propia cuenta del banco. El dinero va directo a esa cuenta. Ankla solo pone el software y gestiona los permisos de cobro que se firman.
Cada euro, bajo custodia de la institución.
El dinero en su propia cuenta del banco; cada operación, en un registro que no se puede cambiar.
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